Agenda

Agenda

Por Juan Bautista Durán

Pasa el verano y con él sus alegrías y sus horrores, que no fueron pocos este año, con el asfixiante calor y la fuerza de las llamas en la España centro y noroccidental. Desde estas líneas, mal que sean simples palabras, mandamos todo nuestro apoyo a la población afectada. Debe abrirse ahora una agenda que imaginamos ingente y de muy largo alcance para la recuperación de los territorios arrasados, una agenda que sea eficaz y sirva —además— como mínima reparación al bochorno político que la ciudadanía hubo de presenciar mientras las llamas devoraban campos, bosques e incluso pueblos. Lo peor acaso sea que tal bochorno lo estamos normalizando con nuestra clase dirigente.

No suele tener este blog un tono político, y de ser así es por cuestiones afines a esa entelequia llamada cultura, la cual, por otra parte, carga con su propio fuego. Demasiado a menudo vemos cómo se emplea cual escudo o mero eufemismo para ocultar intereses arteros. «Es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió», dijo André Maurois de la cultura, en una definición tan acertada como ambigua. También la agenda es un eufemismo, mucho más que ese objeto con el que nos enseñaron a organizar nuestras tareas en el colegio. Es tiempo, los días que pasan y los que están por venir; es obligación y voluntad de hacer algo, y por lo tanto es igual preocupación e ilusión; es recuerdo, la memoria de cuanto hicimos en los meses anteriores e incluso la imagen de los pupitres del colegio; pero, sobre todo, al hablar de agenda hablamos de un futuro marcado.

En esta web tuvimos en los primeros años una pestaña así llamada, «agenda», pestaña que hubo que eliminar pues no se correspondía con el signo de los tiempos a los que estábamos accediendo. La instauración de las redes sociales y de las aplicaciones en los móviles habría de cambiar, entre otras tantas cosas, el modo de manejarnos con la agenda. Y lo que nos espera. Si bien es fácil pensar en las grandes libretas en las que todo quisque anotaba antaño sus obligaciones, cuesta más figurarse la manera en que dentro de unos años vamos a visualizar nuestros quehaceres. Ya son muchos los que hoy fían su orden diario a los aparatos electrónicos, tan versátil y veloz la tecnología que no deja de sorprendernos con sus avances.

Desde su boletín semanal, Jorge Carrión nos informa de que este verano la agenda de «la ciencia y la tecnología proseguía con su avance apisonador». Destaca que «el 25 de junio DeepMind dio a conocer AlphaGenome, la inteligencia artificial que se propone interpretar lo que hacen el 98% de los genes, conocidos como materia oscura genética o ADN basura, que en realidad tienen la clave de todo», y que en agosto llegó «el GPT-5, que redacta todavía mejor que el 4 y casi escribe literatura». Habla de nuevas fronteras del conocimiento, de las cuales viene convirtiéndose desde la escritura en su vocero mejor informado.

Con la inteligencia artificial, según recoge del ensayo de Daniel Innerarity Una teoría crítica de la inteligencia artificial, la información fluye desde el futuro al presente y no desde el pasado al presente, como hasta ahora. Si el concepto ya es llamativo en sí, lo es más todavía si tenemos en cuenta que desde la crisis financiera del 2008 y hasta anteayer se hablaba de la ausencia de futuro como uno de los problemas de las nuevas generaciones. ¿Vamos a recibir información pues de algo que se nos está vetando? Hay que profundizar más en esta idea, en caso de tener sustento, porque así dicha no sólo suena críptica, sino fea, muy fea.

Y como una de las cosas que más cansancio genera es la dispersión, no estar centrados en una única y certera tarea —a poder ser real—, vayamos a lo nuestro, es decir, a la agenda de Comba para otoño. En septiembre va a salir una de las novedades más esperadas del año, La puerta de la felicidad, el nuevo libro de cuentos del narrador colombiano Luis Noriega tras Razones para desconfiar de sus vecinos, obra merecedora en 2016 del prestigioso Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez. En octubre y en coedición con la editorial vallisoletana Lastarria & De Mora, llega el ensayo José María Arguedas: un escritor de culto, del ensayista y antropólogo peruano Gabriel Arriarán, quien nos visitará a finales del mismo mes para la promoción del libro. En esas fechas recibiremos también desde Perú a Ximena López Bustamante para la promoción de Sombra celeste, poemario que desde su publicación en abril viene recibiendo numerosos elogios.

La visita de los autores peruanos, junto con la promoción de La puerta de la felicidad y de otros títulos recientes como El chico que ganaba todos los premios, de Miguel Á. González, nos llevará a Sabadell, Madrid o Valladolid, pasando incluso por Ginebra, nuevo horizonte para Ernesto Escobar Ulloa y su novela. Vayamos con un desglose de los actos confirmados a día de hoy, de los cuales daremos debida cuenta a través de nuestras redes sociales según se acerquen las fechas:

  • Martes 30 de septiembre en Librería Albatros, Ginebra: presentación de Horizonte tardío, de Ernesto Escobar Ulloa, acompañado por Belinda Palacios.
  • Sábado 18 de octubre en Librerío de la Plata, Sabadell: «Nuevos horizontes de la literatura peruana», con Ximena López Bustamante y Ernesto Escobar Ulloa.
  • Miércoles 22 de octubre en Casa Amèrica Catalunya, Barcelona: «Cuento y poesía: influencias y confluencias», con Luis Noriega y Ximena López Bustamante.
  • Sábado 25 de octubre en Animal Sospechoso, Barcelona: recital de poesía, con Ximena López Bustamante y otros poetas.
  • Martes 28 de octubre en Casa América, Madrid: dentro del IV Encuentro LAT, comprendido entre los días 27 y 29, participación en las mesas respectivas de Ximena López Bustamante, Gabriel Arriarán y Luis Noriega, por este orden.
  • Jueves 30 de octubre en Terán Libros, Madrid: presentación de El chico que ganaba todos los premios, de Miguel Á. González.
  • Miércoles 5 de noviembre en Universidad de Valladolid: ponencia de Gabriel Arriarán sobre literatura y antropología a partir de su ensayo José María Arguedas: un escritor de culto.

Éste es, desde nuestra humilde inteligencia cerebral, todo el futuro que hoy somos capaces de adelantar, pendientes de otros posibles actos. Confiamos en que se cumpla sin complicaciones ni incidentes que puedan sacudir eso que damos en llamar «agenda».