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	<title>Editorial Comba | </title>
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	<description>Editorial independiente de letras hispánicas</description>
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	<title>Editorial Comba | </title>
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		<title>Agenda</title>
		<link>https://editorialcomba.com/blog/agenda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Duran]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Aug 2025 08:50:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[al compas]]></category>
		<category><![CDATA[blog]]></category>
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					<description><![CDATA[Como una de las cosas que más cansancio genera es la dispersión, no estar centrados en una única y certera tarea —a poder ser real—, vayamos a lo nuestro, es decir, a la agenda de Comba para otoño.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Juan Bautista Durán</p>
<p>Pasa el verano y con él sus alegrías y sus horrores, que no fueron pocos este año, con el asfixiante calor y la fuerza de las llamas en la España centro y noroccidental. Desde estas líneas, mal que sean simples palabras, mandamos todo nuestro apoyo a la población afectada. Debe abrirse ahora una agenda que imaginamos ingente y de muy largo alcance para la recuperación de los territorios arrasados, una agenda que sea eficaz y sirva —además— como mínima reparación al bochorno político que la ciudadanía hubo de presenciar mientras las llamas devoraban campos, bosques e incluso pueblos. Lo peor acaso sea que tal bochorno lo estamos normalizando con nuestra clase dirigente.</p>
<p>No suele tener este blog un tono político, y de ser así es por cuestiones afines a esa entelequia llamada cultura, la cual, por otra parte, carga con su propio fuego. Demasiado a menudo vemos cómo se emplea cual escudo o mero eufemismo para ocultar intereses arteros. «Es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió», dijo André Maurois de la cultura, en una definición tan acertada como ambigua. También la agenda es un eufemismo, mucho más que ese objeto con el que nos enseñaron a organizar nuestras tareas en el colegio. Es tiempo, los días que pasan y los que están por venir; es obligación y voluntad de hacer algo, y por lo tanto es igual preocupación e ilusión; es recuerdo, la memoria de cuanto hicimos en los meses anteriores e incluso la imagen de los pupitres del colegio; pero, sobre todo, al hablar de agenda hablamos de un futuro marcado.</p>
<p>En esta web tuvimos en los primeros años una pestaña así llamada, «agenda», pestaña que hubo que eliminar pues no se correspondía con el signo de los tiempos a los que estábamos accediendo. La instauración de las redes sociales y de las aplicaciones en los móviles habría de cambiar, entre otras tantas cosas, el modo de manejarnos con la agenda. Y lo que nos espera. Si bien es fácil pensar en las grandes libretas en las que todo quisque anotaba antaño sus obligaciones, cuesta más figurarse la manera en que dentro de unos años vamos a visualizar nuestros quehaceres. Ya son muchos los que hoy fían su orden diario a los aparatos electrónicos, tan versátil y veloz la tecnología que no deja de sorprendernos con sus avances.</p>
<p>Desde su boletín semanal, Jorge Carrión nos informa de que este verano la agenda de «la ciencia y la tecnología proseguía con su avance apisonador». Destaca que «el 25 de junio DeepMind dio a conocer AlphaGenome, la inteligencia artificial que se propone interpretar lo que hacen el 98% de los genes, conocidos como materia oscura genética o ADN basura, que en realidad tienen la clave de todo», y que en agosto llegó «el GPT-5, que redacta todavía mejor que el 4 y casi escribe literatura». Habla de nuevas fronteras del conocimiento, de las cuales viene convirtiéndose desde la escritura en su vocero mejor informado.</p>
<p>Con la inteligencia artificial, según recoge del ensayo de Daniel Innerarity <em>Una teoría crítica de la inteligencia artificial</em>, la información fluye desde el futuro al presente y no desde el pasado al presente, como hasta ahora. Si el concepto ya es llamativo en sí, lo es más todavía si tenemos en cuenta que desde la crisis financiera del 2008 y hasta anteayer se hablaba de la ausencia de futuro como uno de los problemas de las nuevas generaciones. ¿Vamos a recibir información pues de algo que se nos está vetando? Hay que profundizar más en esta idea, en caso de tener sustento, porque así dicha no sólo suena críptica, sino fea, muy fea.</p>
<p>Y como una de las cosas que más cansancio genera es la dispersión, no estar centrados en una única y certera tarea —a poder ser real—, vayamos a lo nuestro, es decir, a la agenda de Comba para otoño. En septiembre va a salir una de las novedades más esperadas del año, <em>La puerta de la felicidad</em>, el nuevo libro de cuentos del narrador colombiano Luis Noriega tras <em>Razones para desconfiar de sus vecinos</em>, obra merecedora en 2016 del prestigioso Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez. En octubre y en coedición con la editorial vallisoletana Lastarria &amp; De Mora, llega el ensayo <em>José María Arguedas: un escritor de culto</em>, del ensayista y antropólogo peruano Gabriel Arriarán, quien nos visitará a finales del mismo mes para la promoción del libro. En esas fechas recibiremos también desde Perú a Ximena López Bustamante para la promoción de <em>Sombra celeste</em>, poemario que desde su publicación en abril viene recibiendo numerosos elogios.</p>
<p>La visita de los autores peruanos, junto con la promoción de <em>La puerta de la felicidad</em> y de otros títulos recientes como <em>El chico que ganaba todos los premios</em>, de Miguel Á. González, nos llevará a Sabadell, Madrid o Valladolid, pasando incluso por Ginebra, nuevo horizonte para Ernesto Escobar Ulloa y su novela. Vayamos con un desglose de los actos confirmados a día de hoy, de los cuales daremos debida cuenta a través de nuestras redes sociales según se acerquen las fechas:</p>
<ul>
<li>Martes 30 de septiembre en Librería Albatros, Ginebra: presentación de <em>Horizonte tardío</em>, de Ernesto Escobar Ulloa, acompañado por Belinda Palacios.</li>
<li>Sábado 18 de octubre en Librerío de la Plata, Sabadell: «Nuevos horizontes de la literatura peruana», con Ximena López Bustamante y Ernesto Escobar Ulloa.</li>
<li>Miércoles 22 de octubre en Casa Amèrica Catalunya, Barcelona: «Cuento y poesía: influencias y confluencias», con Luis Noriega y Ximena López Bustamante.</li>
<li>Sábado 25 de octubre en Animal Sospechoso, Barcelona: recital de poesía, con Ximena López Bustamante y otros poetas.</li>
<li>Martes 28 de octubre en Casa América, Madrid: dentro del IV Encuentro LAT, comprendido entre los días 27 y 29, participación en las mesas respectivas de Ximena López Bustamante, Gabriel Arriarán y Luis Noriega, por este orden.</li>
<li>Jueves 30 de octubre en Terán Libros, Madrid: presentación de <em>El chico que ganaba todos los premios</em>, de Miguel Á. González.</li>
<li>Miércoles 5 de noviembre en Universidad de Valladolid: ponencia de Gabriel Arriarán sobre literatura y antropología a partir de su ensayo <em>José María Arguedas: un escritor de culto</em>.</li>
</ul>
<p>Éste es, desde nuestra humilde inteligencia cerebral, todo el futuro que hoy somos capaces de adelantar, pendientes de otros posibles actos. Confiamos en que se cumpla sin complicaciones ni incidentes que puedan sacudir eso que damos en llamar «agenda».</p>
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		<title>Cara de fascinación</title>
		<link>https://editorialcomba.com/blog/cara-de-fascinacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Duran]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Oct 2023 14:58:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[al compas]]></category>
		<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[código binario]]></category>
		<category><![CDATA[Flavia Company]]></category>
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		<category><![CDATA[Ricardo Piglia]]></category>
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					<description><![CDATA[En ‘Melalcor’ Flavia Company articula la narración a partir de la confusión de los géneros sexuales de sus protagonistas, debate de fondo que en los últimos tiempos ha llenado no pocas tertulias. De este modo lleva a cabo un desafío no a uno, sino a varios códigos binarios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="3911" class="elementor elementor-3911">
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									<p>Por Juan Bautista Durán</p>
<p>Desde hace décadas se viene hablando de la muerte de la novela, y sin embargo ésta, en tanto que género literario, lejos de morir no hace sino crecer y fagocitar otros géneros que pudieran hacerle competencia. Hace algo más de medio siglo de este discurso, desde el crecimiento de los medios de comunicación y el posterior auge de la novela experimental. Algo por el estilo sucede con el libro, la lectura, puestos en la picota una y otra vez ante cualquier paso que el mundo dé hacia nuevas formas de acceder al conocimiento y al entretenimiento. Como el libro requiere de un esfuerzo, de una inmersión y aislamiento mental, por eso se le cuentan las horas y pone fecha de caducidad, sin caer en la cuenta de que ese mismo esfuerzo y esa elevación, esa distancia, es a su vez el mayor aliciente del libro, la fuerza con la que persiste y sigue ganando adeptos.</p>
<p>         La salud del libro queda reflejada en la cantidad y calidad de librerías y bibliotecas, así como en las ferias. En Barcelona, por las fiestas de la Mercè, tiene lugar todos los años la Feria del libro Antiguo y de Ocasión, la más antigua de Europa, dicen, instalada en el paseo de Gracia y que este año alcanzó la septuagésima segunda edición. Es cierto que hace unos años, además de la acera izquierda desde plaza Cataluña hasta Consell de Cent, la feria ocupaba un tramo de la acera derecha, hoy suprimido y concentrado todo en la acera izquierda, lo que es síntoma de la ausencia de algunos libreros pero no supone una rémora importante para el visitante. Al contrario: tenerlo todo en una misma acera facilita la visita. Fueron más de una treintena las librerías presentes en la última edición, algunas de ellas habituales también del mercado dominical de Sant Antoni, otras venidas para la ocasión de otros lugares de España.</p>
<p>         Un cronista de <em>El País</em> contaba que la librería Reus-París-Londres ofrecía «una fabulosa colección de libros de ciencias naturales de extraordinaria calidad, la mayoría de ellos en inglés, a un precio de escándalo». Uno quisiera llevárselos todos, decía. No en vano el librero le aseguró haber vendido un millar y pico de libros de esta colección. «Hay gente —decía— que vuelve y vuelve, y pone las mismas caras. Se los llevan a montones, abrumados por lo que dejan.»</p>
<p>         Cara de incredulidad, de sorpresa, de fascinación…, cara de pasmo, de enamorado ante la conjunción de todas las virtudes en un mismo ser. Los libros siguen produciéndonos estas sensaciones —cierto que no a todo el mundo, por desconocimiento—; y esto es así porque son reales, físicos, como el cuerpo de la persona amada, y al mismo tiempo, como la persona amada también, nos abren las puertas a nuevos estadios mentales. La lectura, por decirlo en palabras de Ricardo Piglia, alguien mucho más acreditado, «nos construye un espacio entre lo imaginario y lo real, desarma la clásica oposición binaria entre ilusión y realidad». Y además es infinita, porque las obras de verdad, las que nos producen un destello, andan siempre por delante del lector, sean actuales, de hace medio siglo, uno o cinco siglos. «La historia de la lectura es también la historia de la iluminación», de nuevo en palabras de Piglia<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, una cita que hay que recoger con todos sus matices.     </p>
<p>         Hablamos de la lectura y los libros en general, y de la literatura en particular. En ésta hay que tener fe, aunque no entendamos nada, parafraseando a otro gran autor de nuestras letras<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, aunque no comprendamos el rumbo que está tomando el mundo y sus vicisitudes. Cuanto más ajena nos resulta la realidad, cuanto más se aleja de aquello que reconocíamos como propio y común, más necesaria se vuelve la literatura. Nos sigue iluminando. Sus virtudes y recursos propios toman mayor relevancia ante la simplicidad de los discursos y la vida programada que se oculta tras las pantallas y la artificialidad. Darse un paseo por la feria, por lo tanto, o dárselo por el mercado dominical de Sant Antoni, es una forma de retar esta programación y control exhaustivo al que la artificialidad nos conduce. Ya no es sólo lo que uno pueda adquirir y su posterior lectura, sino el hecho mismo de no saber qué vamos a encontrar, entre qué dos títulos va a estar nuestra tesitura y ante cuál vamos a ceder, en cuál de ellos van a ser determinantes las palabras del librero —o de otro paseante, quién sabe— para que nos decidamos. Así llegó a Comba hace años un ejemplar de <em>Melalcor</em>, novela de Flavia Company publicada en el 2000 por Muchnik Editores y que ahora reeditamos, una novela, como no podía ser de otra manera, bastante adelantada a su tiempo. Flavia siempre nos está esperando en el futuro, en un lugar que la artificialidad no puede prever porque es mala lectora.</p>
<p>         En <em>Melalcor</em> articula la narración a partir de la confusión de los géneros sexuales de sus protagonistas —«Cor o Mel se descubrió en una mesa arrinconada del casino y decidió ser la misma persona. Mel es la voz de Cor y Cor es el corazón de Mel»—, debate de fondo que en los últimos tiempos ha llenado no pocas tertulias. De este modo lleva a cabo un desafío no a uno, sino a varios códigos binarios: al de los géneros sexuales, al de la literatura en sí y también, como destaca en el prólogo la filóloga y profesora Meri Torras, al que supuso la entrada en el siglo XXI. Se trata, dice ésta, de un «libro de culto que sacudió la literatura hispanófona precisamente desarticulando en desafío el código binario». Y además es una novela, tan viva como estimulante.</p>
<p> </p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Sendas citas pertenecen al libro <em>El último lector</em> (Anagrama, 2005).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Enrique Vila-Matas, en referencia al libro homónimo publicado en 2003 por J.C. Sáez Editor.</p>
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		<title>Las preguntas adecuadas</title>
		<link>https://editorialcomba.com/blog/las-preguntas-adecuadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Duran]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Sep 2023 08:28:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[al compas]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo del calor también va por barrios, es decir gustos, y siempre habrá quien diga que en verdad es psicológico; que está en nuestra mente —nuestra inteligencia—, esto es, más que en la piel o la sangre.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Por Juan Bautista Durán</p>



<p></p>



<p>Suben las temperaturas y seguimos sin noticias de la Inteligencia Artificial al respecto. Cabría esperar de su parte una idea de cómo atajar el problema, una idea que no pase por poner más aparatos de aire acondicionado, esto es obvio, lo que a la larga podría suponer medio grado o uno más en el ambiente. Claro que lo del calor también va por barrios, es decir gustos, y siempre habrá quien diga que en verdad es psicológico; que está en nuestra mente —nuestra inteligencia—, esto es, más que en la piel o la sangre. Este tema conviene medirlo con la frialdad de la Inteligencia Artificial y su representante más conspicuo, el Chat GPT.</p>



<p>En un artículo del profesor en Oxford de filosofía y ética de la información, Luciano Floridi, publicado en julio por <em>Letras Libres</em>, mostraba éste la pulcritud del Chat GPT a la hora de gestionar su propia ignorancia, es decir, su incapacidad de razonar. A la pregunta de Floridi, en inglés, de cómo se llama la única hija de la madre de Laura, el Chat GPT respondió primero que lo sentía, «pero no me ha dado suficiente información para responder a esta pregunta. ¿Puede darme más detalles o el contexto acerca de quiénes son Laura y su madre?» Uno se siente estúpidamente inteligente al ver fallar semejante máquina de forma tan clamorosa, y es absurdo, no sirve de nada, porque pronto va a saber de nuestro parentesco —el de todos—, y de esta artificialidad que hoy abrazamos saldrá la naturalidad futura. Tiempo al tiempo.</p>



<p>Hace un siglo escribía Antonio Machado acerca del cine y la «gran ñoñez estética» que representaba. «El niño sueña con las figuras de un cuento de hadas a condición de que sea él quien las imagine, que tenga al menos algo que imaginar en ellas. Y el hombre, también», decía. «En general, la cinematografía orientada hacia la novela, el cuento o el teatro es profundamente antipedagógica. Contribuirá a entontecer el mundo, preparando nuevas generaciones que no sepan ver ni soñar.» Esto sentenciaba Machado, palabras que hoy no pueden sino causarnos una mezcla de risa y perplejidad, con todo lo que fue el cine, lo que ha representado en la sociedad y lo que a pesar de los avances sigue siendo. Nos queda la imagen, una educación de la mirada que pasa igual por la fotografía y ha dejado su huella en todo arte narrativo.</p>



<p>En 1960 Michelangelo Antonioni recibía en Cannes el Premio Especial del Jurado por <em>La aventura</em>, película interpretada por Monica Vitti —cómo no—, a quien acompañan Gabrielle Ferzetti y Léa Massari, entre otros. En ella, una joven de clase alta parte con su novio y otras amistades en una excursión de varios días con un barco de recreo. Anclan frente a un islote; desembarcan, lo recorren, descansan. En el momento de irse, aquélla no está, ha desaparecido, y por más que busquen y rastreen, con la participación incluida de la policía, no hay forma de dar con ella. Tampoco con su cadáver. Poco a poco, sin que el término acuda como tal en boca de los presentes, van dándola por muerta. O mejor dicho: asumen su desaparición como algo definitivo. La chica era algo especial, estaba pasando por momentos confusos. El novio se hace cargo de ello, y también su mejor amiga, interpretada por la Vitti, quienes en su búsqueda por el islote y ya de vuelta habrán de iniciar una andadura llena de claroscuros, como si el trágico suceso fuese nada más que un punto en la historia conjunta o, para ser más precisos, como si fuera un elemento necesario para seguir adelante.</p>



<p>Los problemas de la comunicación humana, o de su incomunicación, más bien, laten en esta película con una fuerza sísmica. Los silencios se nos comen, lo que no conseguimos expresar a las claras. ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?, se pregunta el personaje interpretado por la Vitti. La sombra de la joven desaparecida les acompaña en cada paso que dan, mal que lo ignoren, que quieran actuar como quien hace un borrón y cuenta nueva.</p>



<p>Antonioni muestra la incomunicación a través del sentimiento de los personajes, de sus gestos y sus palabras, aunque no en menor medida a través de las imágenes. Es un elemento clave en toda su filmografía. Los planos muestran unas veces la desolación del paisaje vacío, las figuras humanas perdidas en su inmensidad, presas de la propia belleza del marco, mientras que en otros es el abarrotamiento, el exceso, la causa de esa incomunicación. Y con ella nos hace imaginar, incluso volar, dijera Machado lo que dijera; nos transporta a un tiempo que para bien y para mal ya no es el nuestro pero que comparte sus excesos. Machado, con sus palabras, trasladaba a sus coetáneos el rechazo a la novedad, a aquello —el cine— que ponía en tela de juicio su medio habitual de expresión y por tanto amenazaba su posición social y profesional. Son muchos los que hoy se han expresado de forma similar ante el advenimiento de la Inteligencia Artificial, profesionales de rango muy diverso que, no sin razón, sienten una amenaza ante la aplicación de esta nueva tecnología.          </p>



<p>Luciano Floridi, al respecto, habla en su artículo de «nuestra singularidad y originalidad como productores de significado y sentido». Quiere decir con esto que es el ser humano quien va a alimentar la Inteligencia Artificial, no a la inversa, y que por tanto, en alusión a la novela de George Orwell, <em>1984</em>, «quien controla las preguntas controla las respuestas, y quien controla las respuestas controla la realidad». Esto es así haya o no máquinas por medio, y esto es asimismo un elemento en liza en la realidad descrita por Antonioni. ¿Equivocan los personajes sus preguntas en la búsqueda de la chica desaparecida, en la propia búsqueda de sí mismos tras el suceso? Y nosotros… ¿nos equivocamos al preguntar por el aumento de la temperatura ambiente?</p>
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